41_Cascada

Cascada

Somnoliento por el mero de hecho de haber despertado hace apenas 10 minutos. El estrecho sendero de tierra y el sonido en la distancia son tu guía. A medida de que te acercas se intensifica el ruido, al ambiente se torna frío y fresco. Al llegar, la presencia de esa enorme formación rocosa te deja sin aliento, simplemente majestuosa.

Cuando te adentras en el agua puedes notar de inmediato su helada temperatura. Sientes cada fría gota en tu piel, y conforme avanzas se multiplica la sensación.

No puedes evitar sentirte nervioso al entrar en el agua, también porque las rocas que pisas son volátiles y resbalosas, un movimiento en falso y te encontrarás en el suelo.

Finalmente, después del trayecto, estas a un paso de entrar en las aguas que caen desde la cascada. Tanteas con tu mano: pesada, fría, pero extrañamente agradable. Así que allí estas, a un último paso, un último esfuerzo, un movimiento que significa tragarse el miedo y adentrarse en lo desconocido.

Sin pensarlo mucho ya estas sentado en la roca “más alta” justo debajo de la caída de agua.

A veces me cuesta describirlo, me gusta pensar que ese lugar exacto, es mágico. El agua golpea fuerte y a gran velocidad, esta fría al primer contacto pero se vuelve tibia al encontrarte mucho tiempo en la misma posición. Te pierdes. Tus preocupaciones se van desvaneciendo una por una, como si ya no importaran. Así mismo le vas restando importancia a la gente que te observa, hasta que en un momento dado, te encuentras completamente solo, en tu cabeza.

Dejas de percibir el mundo de la misma manera, estando sentado en esa roca, lo que te parecía importante, desaparece. Empiezan a llegarte multitud de recuerdos.

Cierra tus ojos. Disfruta de la relajante sensación del agua en tus hombros y espalda. Piensas, y te ocultas en tus pensamientos, en ese momento eres invisible para el resto del mundo.

Pasa el tiempo, mueves tu cabeza para experimentar el agua cayendo sobre ti. Restriega tu cabello, masajea tu cuerpo, alivia tu alma. Se siente natural, se siente vivo.

Escuchas voces en eco a la distancia, escuchas tu nombre. Te llaman, has estado mucho rato ahí quieto, y la gente entrometida empieza a preocuparse. Abres los ojos. La luz del sol matutino se refugia en las hojas de los árboles, de todas maneras te sientes un poco cegado por estar todo el rato con los ojos cerrados. Ves borroso, sólo distingues el agua cristalina que pasa delante de ti, que cae y se fusiona con el suelo.

Te siguen llamando, pero no quieres que acabe, te encuentras demasiado cómodo ahí y desearías que no acabara nunca. El mundo empieza a volver, lentamente y no tienes otra alternativa más que retomar donde lo dejaste.

Después de secarte, miras atrás, una última vez. Esa majestuosa cascada que te libero de tus cargas, aunque solo haya sido por un breve momento.

Y escuchas el ruido desvanecerse en la distancia, fue cuando me di cuenta, que ese momento fue único.

Anuncios

Deja tu comentario, es gratis.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s