46_Estado de coma repentino

estadodecoma

Veía la televisión, una película que disfrutaba de tener a Tom Cruise, el famoso actor, como su personaje principal. Al terminar, lo apagué, como es costumbre, y me dirigí al portátil. Después de trabajar un rato en varios proyectos, el internet me empezó a fallar.

Notaba mis ojos muy pesados. Me incliné hacia atrás y como estaba en mi cama, recoste mi nuca contra la almohada, de manera muy suave. Cerré mis ojos unos segundos.

La luz me molestaba. Me levanté casi sonámbulo para buscar el interruptor y detener esa molestia. Escuche el “click” y la luz se desvaneció dejando la habitación a oscuras. Quité los lentes de mis cansados ojos y los deje sobre el escritorio encima de mi laptop.

Arrojé mi cara contra la almohada rápidamente y sin pensarlo dos veces. Pude sentir la textura y cada pequeño pedazo de tela recorrer mi rostro mientras me acomodaba. No parecía normal, todo estaba diez veces más intensificado. Logré escuchar el ruido que emanaba afuera de mi habitación, pequeños sonidos que me atormentaban.

El sólo contacto de mi cara contra la almohada me quitaron las ganas de vivir. El simple roce de mi mejilla me hizo perder la conciencia.

Era un sueño extraño, de hecho, no parecía un sueño. Era como haber cruzado un portal que me llevaba al origen de los sueños. Un vacío de ideas en donde no había nada y al mismo tiempo había de todo. Podía ver las opciones como puertas en un pasillo infinito; eran recuerdos. Al atravesar una puerta podía revivir viejas memorias. Era muy peculiar todo, se sentía muy real. Estuve un rato atrapado en este limbo infinito de alternativas inimaginables.

Había un puerta al fondo, justo donde doblaba una esquina, la cual era diferente. La puerta era exactamente igual que las otras de allí, pero lograba percibir una esencia inconfundible. Yo había visto esa puerta antes.

Abrí un ojo, y luchaba por mantenerlo abierto, pasó lo mismo con su gemelo. Batallé para salir de mi cama, hasta que llegué a la puerta de mi habitación y rápidamente, le quite el seguro para que pudieran entrar. Olvidé quitarselo y mi familia empezaba a llegar. Vi el reloj, no pude distinguir la hora. lo único que tengo claro es que había caído en una especie de coma repentino. Aunque este era diferente.

Aturdido. Un leve dolor de cabeza y algo de mareo, apenas me pude mantener en pie durante unos minutos. Salí afuera para inspeccionar la situación, y estirar las piernas. Al parecer estoy más cansado de lo que creo, empezare a tomarme en serio lo de dormir temprano. Quizás algún día vuelva a pasearme entre esos pasillos infinitos, estoy más que seguro de que algo de valor se oculta en alguna de sus puertas.

Eran las seis de la tarde.

Anuncios

Deja tu comentario, es gratis.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s