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Reflejo

Estaba recostado junto la puerta de barrotes amarillos. El día era soleado afuera cuando me trajo su juguete. ¡Dios como amaba esa cosa! Un pedazo de lo que alguna vez fue una chola azul, ahora destrozada por los mordisqueos. Me gustaba jugar con ella y su juguetito. Mientras gruñía se lo quitaba y lo arrojaba lejos sobrevolando la sala, pero no demasiado fuerte como para destrozar algo.

En ocasiones me ataca la culpa porque siento que no le presto la atención que se merece, por esa razón suelo sentarme en el suelo con ella para jugar. Estuvimos un rato así. Peleábamos, yo ganaba, lo lanzaba y ella lo traía.

Empezamos a cansarnos. En un movimiento se me echó encima para lamer mi rostro, a lo cual respondí con risas. Vi en su ojo derecho como si fuera un espejo lo que parecía una silueta detrás de mí y me mantuvo extraño lo que alcancé a ver. Parecía el reflejo de una persona en pie, volteé rápidamente y no logré ver nada. Repetí la acción varias veces para asegurarme de que no había nadie, pero me quedó la extraña sensación de una presencia. Lo ignoré y seguimos jugando un poco más. Cuando finalmente se cansó de traerlo de vuelta se recostó a mi lado y sobé su panza antes de levantarme. Me disponía a seguir con mi tedioso día cuando de repente ladró.

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